Motilla del Palancar inicia este viernes sus IV Jornadas del Azafrán, una convocatoria municipal que combina el conocimiento del cultivo con cocina, artesanía y música. El Pabellón Multiusos concentra el programa del 6 al 8 de noviembre, cuyo recorrido más ligado al campo llegará el domingo: un paseo para conocer la obtención de la especia desde la flor hasta el mondado y el tostado.
Del Multiusos a los campos de azafrán
La salida a los cultivos está anunciada para el domingo 8 a las 10:00 desde el Multiusos. La propuesta permite acercarse a las labores tradicionales y entender el trabajo que precede a la utilización culinaria del azafrán. El recorrido, su duración, la disponibilidad de plazas y una eventual adaptación por lluvia deben confirmarse con la organización: las fuentes consultadas no detallan todas esas condiciones.
La guía de las jornadas, elaborada con materiales aportados por la organización, mantiene un aviso de programa provisional. Conviene revisar sus fichas antes del desplazamiento. No se ha localizado un anuncio específico de cancelación en los contenidos revisados, pero esa ausencia no garantiza que no puedan comunicarse cambios.
El sábado: catas, cocina y oficios
Este viernes la inauguración de los estands está prevista a las 19:30. La primera tarde incluye ludoteca entre las 20:00 y las 22:00 y el concierto de Vermú desde las 22:30. La actividad continúa el sábado a partir de las 11:00, con apertura de los puestos y un taller de broches de azafrán dirigido a mayores de diez años.
El programa difundido anuncia una cata comentada de vino a las 12:00 y otra de aceite a las 13:00. A las 14:00 llegará la comida popular de paella con azafrán y a las 15:00 la cocina en directo. La guía presenta esta última propuesta con los cocineros Adrián Ruiz y Jesi, de La Bodeguilla, e incorpora un enlace de inscripción. No debe darse por asegurada una plaza sin completar el procedimiento indicado.
Los talleres de broches, esparto, corte de jamón y lana, las catas y la actividad de cocina figuran entre las propuestas con inscripción previa y plazas limitadas. No se ha verificado una tarifa definitiva para las comidas populares ni la disponibilidad restante de cada taller. Por tanto, no se presenta toda la oferta gastronómica como gratuita ni se publican importes sin confirmar.
El sábado seguirá con divulgación sobre el azafrán a las 16:00, esparto a las 17:00 y corte de jamón a las 18:30. La representación de «El Verdugo», a las 19:00, tiene una ubicación distinta: la Casa de la Cultura. El baile regional manchego está previsto a las 20:30, seguido de productos y tapas en los estands; Rockola Circus actuará a las 23:00.
La mañana del domingo y el cierre
Además del paseo a los campos, la última jornada incluye la apertura de estands a las 10:30, una demostración de pulpo a las 11:00 y un taller sobre el proceso de la lana a las 11:30. La pianista Marta Torrijos figura a las 12:00 y el microteatro «En tierra de azafrán», a las 13:15.
A las 13:30 se anuncia la entrega de premios, también los del concurso de poesía «Rosa del Azafrán». Su plazo de presentación terminó el 4 de noviembre, de modo que ya no está abierto para nuevos trabajos. La comida popular de magra con tomate se sitúa a las 14:00, con campeonato de cubiletes después. El cierre está previsto hacia las 17:00.
La ruta por los bares: una fecha pendiente de aclaración
«Motilla sabe a azafrán» suma a Destino Gastrobar, Hotel Setos, Tres Hermanos, Hotel del Sol, Cella del Palancar y La Bodeguilla. Hay una discrepancia en su duración: la información de Radio 90 anuncia continuidad hasta el 15 de noviembre, mientras la guía consultada muestra del 31 de octubre al 8 de noviembre. La ampliación hasta el día 15 queda pendiente de confirmación; cada establecimiento debe confirmar también su tapa, precio y horario.
Organiza el Ayuntamiento de Motilla del Palancar a través de Cultura y Turismo. Para completar una agenda de cocina tradicional pueden consultarse la Fiesta del Conejo de Parauta y las Jornadas del Cocido Gordonés. En Motilla, el valor de la cita está en relacionar el plato con el cultivo y con las personas que mantienen sus labores, más allá de la degustación.