La experiencia turística ha recorrido un largo camino desde el folleto impreso. Primero llegaron las páginas web, después las aplicaciones móviles y, ahora, una nueva generación de rutas interactivas, espacios inmersivos y asistentes capaces de adaptar la información a cada visitante. La inteligencia artificial aplicada al turismo todavía convive con soluciones digitales más sencillas, pero ambas comparten una ambición: hacer que descubrir un destino sea más personal, accesible y participativo.
El tema elegido por ONU Turismo para el Día Mundial del Turismo 2026 —la agenda digital y la inteligencia artificial para rediseñar el turismo— ha llevado esta conversación a municipios de distintos tamaños. No todos están implantando sistemas de IA en sentido estricto. Algunos ensayan gamificación, contenidos inmersivos o recorridos interactivos; otros abren un debate sobre cómo usar la tecnología sin perder autenticidad. El resultado es un laboratorio distribuido por el territorio español.
El Ejido: aprender la costa jugando
El Ejido propone el 27 de septiembre una aventura gratuita con Marco Topo, un recorrido didáctico e interactivo pensado para familias. La salida se organiza desde la Oficina de Turismo de Almerimar entre las 10.00 y las 14.00 horas. El itinerario enlaza el puerto, la playa de Poniente, el Lago Victoria, la playa de San Miguel, Guardias Viejas y su Jardín Mediterráneo, la Torre de Balerma y el entorno de Punta Entinas-Sabinar.
Los participantes, a partir de seis años, pueden desplazarse en vehículo propio o utilizar el autobús previsto con reserva. Al superar los distintos puntos reciben un premio. Aquí la innovación no consiste en delegar el viaje en un algoritmo, sino en convertir el patrimonio natural y cultural en una historia que exige observar, decidir y completar retos. Es una muestra clara de cómo la gamificación puede distribuir mejor las visitas y acercar lugares menos conocidos.
Bétera, Castielfabib y Alcalá: tres grados de digitalización
La programación oficial de la provincia de Valencia incluye “Bétera Inteligente”, una ruta patrimonial gratuita el 25 de septiembre, de 18.30 a 20.00 horas, con aforo para 30 personas. La actividad plantea utilizar herramientas tecnológicas y de inteligencia artificial para conocer enclaves emblemáticos. En Castielfabib, el 27 de septiembre, una ruta interactiva por el Ebrón permite al usuario escoger el desarrollo del recorrido. Cuesta tres euros y cuenta con 25 plazas. Es interacción digital, aunque no necesariamente IA.
Alcalá de Henares ofrece otra vía: un centro inmersivo de recepción de visitantes en la Casa de la Entrevista. Las visitas gratuitas del 27 de septiembre, a las 11.00 y a las 13.00 horas, acercan el patrimonio mediante una puesta en escena audiovisual e inmersiva, con un máximo de 80 personas por turno. La tecnología funciona como puerta de entrada al destino, no como sustituto del propio casco histórico.
Salobreña: reflexión antes que despliegue
Salobreña ha vinculado su celebración del Día Mundial del Turismo al lema internacional y a la aportación de profesionales de la gastronomía local. La información municipal habla del potencial de la IA y de la agenda digital para mejorar la experiencia y la gestión, pero no anuncia una herramienta concreta basada en inteligencia artificial. La diferencia importa: debatir una estrategia no equivale a disponer ya de un producto tecnológico. En este caso, la gastronomía y la Alcazaba siguen siendo el centro del relato.
¿Qué puede aportar realmente la inteligencia artificial?
Bien aplicada, la IA puede ayudar a crear asistentes multilingües, recomendaciones adaptadas al tiempo disponible o a necesidades de accesibilidad, audioguías dinámicas y avisos que descongestionen espacios. También puede combinar preferencias, meteorología y horarios para proponer alternativas en tiempo real. Estas posibilidades conectan con el debate sobre las experiencias autónomas en tours y actividades y con modelos de gestión como el de Benidorm como destino turístico inteligente.
Para los gestores, el análisis agregado de consultas y flujos puede revelar qué información falta, cuándo reforzar el transporte o qué recursos reciben poca atención. Los fondos para digitalización pueden acelerar estos proyectos, como muestra el balance de los fondos europeos destinados al turismo. Sin embargo, el valor no está en añadir una pantalla, sino en resolver un problema verificable.
Los límites que un destino no debe ignorar
Un asistente es tan fiable como sus datos. Horarios desactualizados, respuestas inventadas o traducciones ambiguas pueden arruinar una visita. También existen riesgos de privacidad, sesgos en las recomendaciones y dependencia de una buena conexión. La accesibilidad debe probarse con usuarios reales, no darse por supuesta. Y cuantos más servicios se conectan, mayor es la necesidad de protegerlos frente a incidentes, una cuestión ya visible en los ciberataques que afectan a hoteles y empresas turísticas.
La clave será mantener supervisión humana, indicar cuándo responde una máquina, citar fuentes oficiales y ofrecer siempre una alternativa no digital. Guías, oficinas de turismo y profesionales locales siguen aportando contexto, empatía y criterio. La tecnología funciona mejor cuando libera tiempo para esa atención, no cuando intenta borrarla.
Del escaparate a una experiencia útil
Los ejemplos de El Ejido, Bétera, Castielfabib y Alcalá muestran que la transformación ya adopta formas diversas. Algunas son juegos o instalaciones inmersivas; otras empiezan a incorporar IA. El siguiente paso será medir si amplían el acceso, reparten mejor los visitantes y enriquecen la relación con el territorio. El destino inteligente no es el que acumula herramientas, sino el que las integra con propósito y permite al viajero seguir eligiendo.
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