La inteligencia artificial empieza a cambiar una pregunta central del turismo local: cómo pasar de atraer visitantes a comprender sus necesidades y organizar mejor el destino. La jornada celebrada por la FEMP el 5 de octubre de 2026 abre ese debate, mientras los ayuntamientos reclaman una definición de municipio turístico y una financiación ajustadas a los servicios que realmente prestan.
Qué se ha tratado en la jornada de IA
La FEMP acogió en Madrid, con colaboración del INAP y LLYC, la jornada «Inteligencia artificial aplicada a la promoción y posicionamiento de destinos turísticos». El programa, presencial y por videoconferencia, situó entre sus contenidos la planificación de viajes con IA, los asistentes virtuales, los motores de recomendación y la visibilidad digital de los destinos.
La información posterior de la Federación recoge intervenciones de Luis Martínez-Sicluna, José Manuel Bermúdez, Rafa Pérez y Miguel Ángel Villanueva. También señala posibilidades de conocer mejor al visitante, anticipar tendencias, gestionar flujos y optimizar servicios. Son líneas de trabajo y reflexión; la noticia no anuncia una aplicación municipal única disponible para todos los destinos.
El programa incluía mesas sobre qué dice la IA de los municipios y sobre datos e inteligencia turística, con representantes de Madrid, Lloret de Mar y Torremolinos, además de la Secretaría de Estado de Turismo, CEOE y LLYC. Conviene diferenciar lo previsto en ese documento de las intervenciones expresamente confirmadas en el balance de la jornada.
De promocionar a gestionar: análisis editorial
La oportunidad puede entenderse como una cadena: promocionar el destino, conocer al visitante, analizar datos, predecir demanda, personalizar experiencias, gestionar flujos y mejorar servicios. Cada paso necesita información fiable. Una campaña puede despertar interés; una recomendación útil debe conocer horarios, disponibilidad y condiciones reales de visita.
Un asistente turístico podría resolver consultas frecuentes y apoyar la planificación del viaje. El análisis agregado del comportamiento permitiría detectar dudas recurrentes o segmentos desatendidos. La predicción de demanda ayudaría a preparar recursos, siempre con márgenes de incertidumbre y comprobación posterior. Estas aplicaciones son propuestas editoriales, no herramientas presentadas como operativas por la FEMP.
También cabría clasificar opiniones para estudiar reputación online, detectar problemas de información y ajustar recomendaciones. En eventos, los datos podrían orientar horarios de atención y movilidad. Personalizar no debería significar concentrar todas las visitas en el mismo lugar, sino ofrecer alternativas acordes con intereses y capacidad del territorio. El debate conecta con las experiencias digitales que ya ensayan los destinos españoles.
Cómo podría utilizar la IA un municipio turístico pequeño
Un viajero pregunta: «¿Qué puedo hacer este sábado a menos de 20 kilómetros?». Un sistema conectado a información local actualizada podría relacionar patrimonio, restaurantes, alojamientos, actividades, eventos, horarios y meteorología para proponer un recorrido. Tendría que explicar de dónde obtiene los datos y facilitar la confirmación de reservas.
El punto de partida realista sería un inventario compartido con negocios y equipamientos, acompañado de responsables de actualización. Una oficina pequeña podría comenzar automatizando preguntas sencillas, manteniendo atención humana para incidencias. Después podría analizar consultas anónimas para descubrir qué servicios faltan o qué experiencias interesan fuera de temporada.
Para una empresa local, la oportunidad sería describir bien su oferta: ubicación, duración, precio, idiomas y accesibilidad. Para el viajero, el beneficio sería disponer de propuestas utilizables. Para el ayuntamiento, medir consultas resueltas, errores y satisfacción aportaría más información que contar respuestas automáticas. La presión comercial sobre estas tecnologías también aparece en el debate de TIS 2026 sobre IA y negocio turístico.
La Comisión de Turismo plantea otra cuestión
El mismo 5 de octubre, después de la formación, la Comisión de Turismo celebró una reunión distinta, presidida por Bermúdez. La FEMP informó de su petición de revisar la definición y financiación de los municipios turísticos, porque la población empadronada no refleja toda la demanda que soportan servicios e infraestructuras. La Federación trasladó esa necesidad a la Secretaría de Estado de Turismo.
Se trata de una reivindicación, no de una nueva regulación aprobada. Editorialmente, ambos debates se relacionan: medir la actividad puede ayudar a planificar, pero un algoritmo no aporta por sí solo personal, transporte o presupuesto. Los destinos necesitan capacidad técnica y coordinación para convertir información en decisiones.
La tendencia apunta a una gestión más informada, con supervisión humana, protección de datos y comprobación de resultados. El reto municipal será elegir un problema concreto, probar una solución proporcionada y mantenerla. Una recomendación correcta y un servicio mejor organizado son resultados más valiosos que incorporar IA sin un propósito claro.
Fuentes
Balance de la jornada de la FEMP; programa oficial; reunión de la Comisión de Turismo.