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El turismo de supermercado despierta curiosidad: viajeros que quieren conocer un destino haciendo la compra

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El turismo de supermercado despierta curiosidad: viajeros que quieren conocer un destino haciendo la compra

Skyscanner y Hilton recogen el interés por visitar tiendas de alimentación durante los viajes. Es una tendencia emergente que conecta gastronomía y vida cotidiana, con oportunidades para el comercio de los pueblos.

Un supermercado también puede formar parte de una escapada. Entre estanterías, productos y precios, algunos viajeros buscan pistas sobre cómo se come y se vive en el destino. Los informes originales de Skyscanner y Hilton recogen ese interés bajo fórmulas como «grocery store tourism», traducida habitualmente como turismo de supermercado.

La expresión describe una curiosidad emergente, no una nueva categoría estadística de turismo. No se ha identificado un origen único y acreditado del término. Lo comprobable es su presencia en informes de tendencias que miran más allá de los monumentos y las actividades reservadas de antemano.

Qué dicen las fuentes originales

En sus Tendencias de viajes 2026, Skyscanner señala que el 28 % de los 1.000 viajeros españoles consultados planeaba visitar supermercados o tiendas de alimentación locales. Son los resultados españoles de una encuesta internacional de OnePoll realizada entre junio y julio de 2025, con 22.000 participantes.

El dato expresa una intención declarada. No demuestra que el 28 % de los turistas españoles haya realizado esa actividad en 2026 ni cuantifica cuánto gastaron. Tampoco proporciona una serie suficiente para medir el crecimiento efectivo de la práctica.

El informe de Hilton para 2026 comunica que el 77 % de sus encuestados disfruta explorando tiendas de alimentación locales para probar comida y bebida del lugar. La metodología publicada por la compañía precisa un sondeo online de Ipsos entre el 9 y el 30 de junio de 2025: 14.009 adultos con planes de viajar durante los doce meses siguientes.

La muestra abarca 14 mercados, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón, India, México y Brasil; España no está incluida. Ambos informes preguntan cuestiones diferentes y sus porcentajes no son comparables directamente. Son señales de interés, no un censo de visitas a establecimientos.

Del monumento al barrio y a la compra cotidiana

El análisis editorial identifica un hilo conductor: conocer un destino también puede consistir en observar su vida diaria. Después del monumento, el recorrido continúa por el barrio, el mercado, la tienda y el producto que acaba en una mesa.

Una panadería muestra formatos y horarios de consumo; una quesería, variedades y formas de elaboración; una bodega, el vínculo entre producto y territorio. Los precios pueden ayudar a entender una compra concreta, aunque una sola tienda no representa el coste de vida de toda una ciudad.

Los mercados y la gastronomía tradicional permiten ampliar esta mirada. No todas las tiendas son equivalentes: unas abastecen al vecindario, otras combinan clientela local y visitantes, y algunas se especializan en recuerdos. Esa mezcla requiere observar y preguntar.

La tienda de pueblo como escaparate del territorio

En el medio rural, una compra puede conectar al viajero con quesos, vino, miel, embutidos, conservas y dulces. Algunos comercios también ofrecen artesanía. La presencia de esos productos es una oportunidad para descubrir productores, pero debe comprobarse su procedencia: vender en un pueblo no convierte automáticamente un artículo en local.

Para el negocio, el interés turístico puede aportar ventas complementarias y dar visibilidad a pequeños elaboradores. El beneficio dependerá de márgenes, proveedores y continuidad de la demanda. No conviene transformar una tienda necesaria para los vecinos en un espacio pensado exclusivamente para visitantes.

Esta curiosidad encaja con las escapadas de proximidad vinculadas a naturaleza y gastronomía. También puede prolongar el contacto con un destino: llevar un producto a casa permite recordar el viaje y volver a comprar al productor, si dispone de un canal accesible.

Cómo descubrir productos sin comprar solo un reclamo

El primer paso es preguntar qué se elabora cerca y leer las etiquetas. El origen, los ingredientes y el nombre del fabricante aportan información más útil que un envase con monumentos. Cuando exista, una indicación geográfica puede ayudar a identificar una vinculación concreta con el territorio.

Conviene entrar en mercados municipales, tiendas tradicionales y panaderías que mantengan una oferta cotidiana. Preguntar por un producto de temporada o una receta es una forma sencilla de aprender. Hay que respetar turnos, horarios y el trabajo de quienes atienden.

Antes de comprar, también interesa pensar en cantidades, conservación y transporte. Un alimento que necesita frío quizá sea mejor probarlo allí. La experiencia no exige llenar la maleta: una compra pequeña, bien informada y útil puede acercar más al lugar que una acumulación de recuerdos.

El turismo de supermercado pone nombre a una mirada sobre lo cotidiano. Su oportunidad está en conectar curiosidad y comercio real, especialmente en los pueblos. Los datos disponibles invitan a observar esa tendencia con interés; todavía no permiten proclamarla un fenómeno masivo ni medir su impacto económico.

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